Han pasado 4 días desde la noticia. 4 días que han supuesto un antes y un después en mi vida.

Las calles de Madrid celebran la navidad aunque diciembre acaba de empezar. Nosotros celebramos en secreto el primer día del resto de nuestra vida. Hemos tomado la decisión. Parados en la Plaza Mayor, nos fundimos en el abrazo más dulce de toda nuestra relación. Acabamos de borrar de nuestras opciones la palabra que empieza con la primera letra del abecedario como posibilidad. Seguimos adelante.

Antes sabía que la vida daba muchas vueltas, ahora me inclino más por pensar que las vueltas dan mucha vida. Tu vida, la nuestra. Mi vuelta, esa que no fue en linea recta. Esa en la que tuve que perderme para encontrarme y entender así cuánto te quería. Ya no tengo (tanto) miedo, aunque sigo sin saber cómo vamos a hacer esto. Pero lo haremos juntos. Los 3, y eso, es lo único que necesitamos.

Pertenezco a una generación que improvisa y actúa de manera espontánea. Me apasiona perseguir la curiosidad, conocer el mundo, crecer profesionalmente, aprender cosas nuevas y formarme a menudo.

Un embarazo no estaba en mis planes a corto plazo y ahora resulta que se ha convertido en absoluto presente donde mi interminable lista de cosas por hacer, va a tener que esperar mientras aprendo a construir una nueva manera de vivir.

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