Decisiones. Nos pasamos la vida tomando infinitas decisiones, y el día menos pensado te quedas embarazada y tienes que empezar a tomar decisiones por alguien a quien todavía no conoces.

Resulta que a los 4 meses de haber dado a luz a tu bebé se termina la baja maternal y nos toca incorporarnos a la vida laboral. Para entonces ya tienes que saber lo que harás con tu recién nacido, y las opciones, a menos que tengas a la familia cerca para ayudarte o puedas permitirte una excedencia, no son muchas.

Si has sido previsora tendrás matrícula en una de las guarderías o escuelas infantiles que te pillen cerca de casa. Y si tienes la suerte de que te hayan concedido una de las públicas en tu vecindario podrás optar por esta opción que puede que sea la más económica.

Por último, tienes la alternativa de contratar a una persona que se quede en casa cuidando de tu bebé, pero si con tu sueldo te cuesta llegar a fin de mes, ésta no será la opción más indicada.

Nadie te prepara para ser madre y desde el momento en que tienes un positivo y decides llevar tu embarazo a término ves pasar tu juventud de un plumazo y empiezas un viaje que marcará el resto de tu vida.

Hace apenas unos meses yo ni siquiera sabía la diferencia entre guarderías y escuelas infantiles. Tampoco me había planteado lo que haría con mi bebé después de mi baja maternal y ahora el reloj ya está en marcha y nuestra vida tiene prisa.

La primera vez que visité una guardería fue hace apenas un mes. Recuerdo la sensación como algo totalmente subrealista y muy especial. Tom y yo buscamos varias por internet, y Chiquitín fue la primera en la que nos recibieron. Admito que me emocioné y lloré como una tonta al ver todas esas cabecitas que no levantaban tres palmos del suelo mirándonos con sus caritas tan inocentes. Era increíble pensar que en menos de un año, cualquiera de esos pequeñajos podía ser mi hijo. Mi hijo!!! Es que es flipante!

Eran perfectos y se les veía muy felices ahí dentro. De lo único que tenían que preocuparse era de jugar, que ya tendrían tiempo cuando fueran mayores para pensar en otras cosas, y al mismo tiempo pensaba en sus mamás y papás, quienes seguramente el primer día que los dejaran en el centro se irían pensando si habían tomado la decisión correcta.

Nos gustó muchísimo el trato que a simple vista les daban y los programas de actividades que les tenían preparados. El precio me pareció acojonante, pero cuando piensas que lo único importante es que tu hijo esté bien, intentas hacer malabares para poder pagarlo.

Nos dijeron que estaban completos.

-Perdona?? Si el bebé todavía no ha nacido!

Estábamos en marzo y pedíamos una plaza para enero del año siguiente. Nos pidieron que esperásemos a después de Semana Santa cuando nos confirmarían si finalmente abrían un nuevo grupo con plazas disponibles.

Nos entró la prisa y empezamos a mirar otras escuelas por la zona. Finalmente nos decantamos por matricular al bebé en la escuela infantil El Igloo, ya que por cercanía y logística es la que más nos conviene. Más adelante sabremos si nos conceden una guarde púbica, pero para no pillarnos los dedos y quedarnos sin nada, no tenemos más remedio que decidirnos y pagar la matrícula cuanto antes.

Sinceramente, y aunque opino que estos centros realizan una función maravillosa, me da mucha pena tener que llevar a un bebé con tan sólo 4 meses y privarle de estar conmigo hasta que por lo menos cumpla un añito. Sé que allí se va a poner malito, que tendrá que esperar a comer cuando le llegue su turno, que no descansará igual que en casa etc…

Hoy por hoy no estoy segura de que llevarlo tan pronto sea la mejor opción para nosotros y cuando llegue el momento no sé si seré capaz de dejarlo. También sé que no soy la primera ni la última que tiene todas estas dudas y aunque todavía no sé mucho del tema, si hay algo que ya he aprendido es que la maternidad es un viaje para aprender y dejarse llevar.

 

Anuncios