Hoy hace un año que se inició una vida dentro de mi, aunque mami no tendría ni idea del tesoro que llevaba dentro hasta 6 semanas más tarde.

De forma autónoma y en secreto fuiste creciendo durante ese tiempo en mi barriguita. De pronto, un día inesperado, oí latir tu corazón por primera vez.

Recuerdo esa primera ecografía sola, llena de miedos irracionales, y muy confusa.

Y digo sola, porque cuando apareciste en forma de dos rayitas rosas en el predictor, no pude esperar a que papá saliese de trabajar para buscar un ginecólogo que confirmase que estaba embarazada. Ya sabes, la paciencia nunca fue mi fuerte…

Acabas de cumplir 3 meses y ya no puedo imaginar mi vida sin ti ni un solo segundo. De hecho, mi vida ahora sería mucho menos vida sin ti, que por cierto, ha dejado de ser mi vida para convertirse en la nuestra.

Mi querido pequeño, nadie me había explicado que se podía llegar a querer tanto y tan intensamente. Tampoco que el concepto de amor deja de tener límites cuando te conviertes en mamá.

Ahora todo este sentimiento tan profundo parece que me va explotar dentro del pecho.

Durante estos meses juntos me has cambiado muchísimo. Ya desde el embarazo despertaste en mí un instinto maternal de otra galaxia que nadie se explica de dónde salía.

La maternidad a tu lado la vivo siendo una mujer más madura, menos egoísta, más paciente y con más ganas de vivir el presente a un ritmo ralentizado.

Disfruto contemplándote dormir y acariciarte en silencio mientras te doy de mamar. Adoro tu olor y la ternura que desprendes. Me encanta verte desperezarte y esa sonrisita tan tuya cada vez que abres los ojos por las mañanas. Es como una explosión de fuegos artificiales en mi corazón.

Me has puesto en contacto directo con una felicidad de otro planeta que sólo quien ha sido mamá puede entender. Nunca antes nada ni nadie me había hecho sentirme tan viva como tú.

Y esto Sam, es sólo el resumen de todo lo que me has hecho sentir en tu primer trimestre de vida.

 

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