Casi todo el mundo está de acuerdo en que ser madre es un trabajo difícil y duro ¿verdad? Sin embargo, como debutante en el puesto os confesaré que (al estar todo el día cuidando a un recién nacido a solas) hay momentos en los que me invade un pensamiento raro que me hace perder de vista el objetivo de mi “trabajo” como madre primeriza

A eso, tengo que sumarle la curiosidad de familiares y amigos que con toda su buena voluntad te preguntan:

-¿Y qué haces ahora todo el día con el bebé ?

Muchas veces he contestado:

-NADA, ni hago, ni consigo hacer nada.

Los primeros meses de tu bebé es como si se apagase el mundo. Todo se ralentiza y gira alrededor de un íntimo círculo mamá y bebé. Pero la verdad, pensándolo detenidamente, (y profundizando un poco en mi nuevo rol de mami) no creo que mi forma de utilizar el tiempo estando todo el día con mi recién nacido sea NO HACER NADA. De hecho creo que lejos de no hacer nada estamos haciéndolo todo.

Como primeriza ya me atrevo a decir que ser madre es una experiencia en sí misma, un acto de generosidad donde nuestro “trabajo” o “esfuerzo” se centra en el amor que damos al bebé. Cada una a su estilo y de diferentes maneras, pero al final, a través de nuestro “trabajo” les capacitamos para que en un futuro se conviertan en seres independientes.

Quizá, el simple hecho de cuestionarlo refleje un escaso valor social hacia la maternidad. A veces pienso que vivimos en un mundo donde lo afectivo tiene menos valor que lo productivo o material. No sé si me explico…

La maternidad te da la oportunidad de aprender a cuidar de otra persona y además disfrutarlo. Y sí, puede que también venga con una renuncia inevitable a otras cosas que antes me parecían muy importantes, pero como casi siempre en la vida, no se puede tener todo!!

PD: Queridas Mamis: si os pasáis el día haciendo cosas y acabáis pensando que no habéis hecho nada, aquí os dejo un gráfico que me envió mi prima el otro día desde Pinterest y me parece muy acertado

Mamás_maestras del multitasking

 

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