-Hasta cuando le vas a dar el pecho? Si te descuidas va a seguir mamando hasta que vaya a la Universidad!-. Seguro que esto te suena y no soy la única que lo ha escuchado. Me encantaría contar que este tipo de frases me resbalan y que nunca me dejo  vencer por la presión social. Pero no es así. Como a ti, que me estás leyendo, me incomoda la presión de tantos comentarios que insisten con el tema destete, y después de escucharlos durante varios meses, me volví permeable a las opiniones de los demás.

Sin embargo, no fue este el motivo que me hizo iniciar el destete. Quizá la presión fue mi pistoletazo de salida. Pero la verdadera razón para enfrentarme al destete fue mi agotamiento.
La lactancia es una experiencia increíble que no se acaba cuando se pone el sol sobre el mar. Implica un compromiso muy muy grande. Por eso enfrentarme al destete era algo que me preocupaba

Nunca me he puesto fecha límite porque de alguna manera me angustiaba el tema y pensaba que llegado el momento sabría cómo hacerlo. Lo quería natural pero pasaban los días y meses y el momento no llegaba. El fin de semana pasado decidí separarme de él.
Desde que nació no he vuelto a dormir una sola noche del tirón, así que escaparme un fin de semana a una casita en la sierra con sofá, chimenea y alfombra de pelito calentito me parecía un plan estupendo. Pero por muy  tentador que resulte el plan, no lo hice. Me daba vértigo separarme y quitárselo todo de golpe.

En nuestro caso, la lactancia ha sido algo muy especial y necesario. Sam se alimentó durante casi 10 meses exclusivamente de mi pecho debido a una intolerancia sin diagnosticar que le hacía rechazar la alimentación complementaria.
También ha sido consuelo, protección y cariño para ambos.  Todas las noches que pasamos ingresados en el hospital sin saber qué le pasaba y porqué no comía, yo intentaba disuadir mis miedos más feroces aferrándome a la idea de que al menos mis tetas le alimentaban y le aportaban una buena cantidad de nutrientes y protección inmunológica. 
Ha sido increíble verlo crecer, pasar horas y horas tan conectados. Una experiencia adorable e irrepetible, pero después de 18 meses ofreciéndole el pecho siempre que quiere, ha llegado el momento de pensar en mí para que mi hijo pueda tener una madre en plenas capacidades.
Necesito recuperar mi cuerpo y no sentirme tan disponible todo el tiempo. Había tomado la decisión.

Después de documentarme con todos los manuales de destete que he encontrado y escuchar muchos consejos de otras madres he conseguido aplicar el plan padre por las noches y explicarle a Sam ahora que ya es un poco más “mayor” para entenderme, que su mamá está muy cansadita y tiene pupa en las tetitas. Así que juntos pusimos tiritas en los pechos y cada vez que me mira y me pregunta:tetita? Mamá repite el proceso con calma y le ofrece otro tipo de consuelo:cogerle la manita, abrazarle, rascarle la espaldita o entretenerle con juegos que le llaman la atención.
Sorprendentemente con esta negociación, he conseguido destetarle en 4 días y dormirle sin el pecho. Algo que hace una semana me parecía completamente imposible. De verdad nunca hubiese podido creer que esa forma tan razonable fuese a funcionar con nosotros. Es sorprendente lo comprensivos que pueden llegar a ser.

Ahora creo que ya puedo decir que hemos superado esta etapa y os aseguro que la conexión sigue siendo la misma. La lactancia ha llegado a su fin y a pesar de lo duro que ha sido para mí en muchos momentos (debido a su intolerancia tuve que cambiar mi dieta de manera radical para no pasarle nada a través del pecho)  ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido nunca y que repetiría una y mil veces.

El destete es algo muy variable y existen muchos motivos por los que se produce. Sea cual sea el tuyo, mereces todo el respeto del mundo. Si mamá está bien, todo estará bien. Así que, Escúchate a ti misma e intenta que no pueda contigo la presión social, antes o después encontraréis vuestro camino.

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