Nada de alcohol. O bueno, una cervecita muy de tanto en tanto no hace daño. Quizá por un  sorbito de vino no pase nada… Con tantas idas y venidas a las mujeres no nos queda claro cuánto alcohol es demasiado y cuánto puede ser seguro durante el embarazo y lactancia. Por eso, cuando madresfera me invitó al evento organizado por la Asociación Española de Matronas y Cerveceros de España sobre los riesgos de consumir alcohol durante embarazo y lactancia no dudé en asistir y despejar dudas.

Me parece importante concienciar sobre un tema que genera tanto debate. Las madres bebemos. La mayoría de nosotras con cuidado y contención y no hay nada malo en ello. Sin embargo, cuando llegamos a una etapa vital tan importante como el embarazo y la lactancia nuestros cuidados deben modificarse. A pesar de que esto lo tenemos bastante interiorizado, un 42% de las mujeres reconoce haber consumido alcohol durante la gestación en un contexto social. Además, solo entre el 2% y el 3% es consciente de que una sola copa puede ser perjudicial.

En mi caso personal, reconozco que siempre he sido consciente de que el alcohol tenía riesgos en el feto. Por eso, durante el embarazo, he procurado no consumir nada. Sin  embargo, la cosa cambió cuando estuve en el período de lactancia de mi primer bebé. Recuerdo que mi matrona en ese momento me explicó, que la cantidad absoluta de alcohol que llega a la leche materna es muy baja en general, demasiado baja como para considerarse dañina para el bebé. 

Durante  los 18 meses que duró mi lactancia prolongada hubo ocasiones donde hice un consumo mínimo. Es muy difícil estar en un acontecimiento social como por ejemplo una boda, o cualquier otra celebración donde el  alcohol siempre está presente, y decidir abstenerse por completo. Sobretodo, y vuelvo a repetir, cuando llevas más de año y medio dando de mamar a un bebé. Siempre está la típica suegra, amiga, o incluso familiar que te  asegura que ha bebido previamente mientras estaba dando lactancia sin causar daño alguno en sus bebés. Y eso, quieras que no, es una presión añadida que supone una tentación para muchas de nosotras.

Los tiempos cambian y las investigaciones avanzan y si hay algo en lo que sí  hicieron hincapié los profesionales del evento fue en que NO hay un mínimo de alcohol seguro ni en el embarazo ni en la  lactancia  (dure lo que dure). Algunos de los riesgos de dicho consumo pueden ser: Una reducción de la capacidad cognitiva del recién nacido,1 la posibilidad de desarrollar posibles retrasos en el crecimiento,2 o un empeoramiento del razonamiento no verbal del bebé.

En ese sentido, la lactancia sigue siendo parte fundamental en el desarrollo del niño y por eso debemos darle la suficiente importancia a esta etapa y ser conscientes de que, a través de la leche materna, transmitimos todo lo que consumimos al bebé. Por ello, es importante concienciarnos como madres sobre la incompatibilidad del consumo de alcohol durante el proceso. Recuerda #élbebeloquetúbebes.

Si  como yo eres de esas mujeres que has consumido una cantidad de alcohol de manera ocasional y muy esporádica durante la lactancia o incluso el embarazo, no creo que debas avergonzarte (siempre y cuando lo hayas hecho aplicando el sentido común, lo hayas consultado con tu profesional, y no seas una alcohólica). 

No hay mayor cambio en la vida de una mujer que convertirse en madre por primera vez. En nuestro nuevo rol como mamis nos quedan muchos errores por cometer. Estamos aprendiendo a vivir con nuestro cuerpo postparto y es importante entender que no somos perfectas. Y  como estamos aquí aprender cada día, no olvides que la recomendación de los profesionales es esta: El consumo de alcohol en embarazo y lactancia puede suponer un riesgo para la salud del feto o el recién nacido.

Te dejo el video de la campaña #ELBEBELOQUETÚBEBES aquí:   https://cerveceros.org/porque-el-bebe-lo-que-tu-bebes